Camino Libre

Pisé el Camino por primera vez en 2017. Solo había oído hablar, y muy poco, de «un viaje mágico» para «peregrinos» que caminaban hacia Santiago. Una locura como una catedral, vamos…

Conocía Compostela. Visité la capital gallega con veintipocos, atraída por una cultura que, en otras latitudes, me enamoró. La ciudad, por supuesto, no me defraudó. Pero jamás pensé en calzarme unas botas e irme «por ahí» con una mochila… ¡¡y yo sola!! Para la Míriam de entonces, perpetrar algo así no era un desafío: era un salto mortal al vacío. Suerte que lo dio…

Decidí irme al Camino a los treinta; cómo no, «bajo prescripción». De una semana para otra (por no arrepentirme), con lo que sabía (iba de andar, ¿no?)… y con un tesoro que descubrí entonces: Gronze.com. Pocos meses antes, había hecho saltar mi vida por los aires sin más red que casa de mis padres. Y aunque no estaba sola, yo no era yo. Odio los tópicos, pero es que es real: necesitaba encontrarme. El clickamino me salvó.

El Camino Francés, de Saint-Jean a Fisterra, fue inenarrable. Año y medio más tarde, lo recorrí al revés, y, sin pretenderlo (me fui dejándome llevar por el viento), acabé uniendo el mar y el océano. Hice el Camino Inverso con cáncer: eso lo supe después.

En diciembre de 2018 llegué andando a Mataró desde Fisterra, en forma dentro de lo que cabe. Cuatro meses más tarde me moría en la cama de un hospital, sin apenas poder comer ni respirar. Cuando pasó lo peor, el dolor me impedía hasta estornudar (¡qué fuerte!), y de incorporarme o sentarme, ni hablamos. Yo solo quería llegar al pasillo apoyada en mi palo, por mi propio pie. ¡Si apenas volvía de Galicia andando!

El Camino Adverso ha durado tres años. En él he sellado tres cirugías mayores con sus consecuencias; las peores secuelas son internas. Pero también, y sobre todo, he logrado lo que creí imposible: encontrarme. Hacer mi vida. Y superarme.

Este vídeo improvisado con fotos de mi perfil es un autohomenaje, y un agradecimiento (demasiado modesto) a quienes no salen. Sin ellos no estaría aquí. La canción la escuchaba en bucle pasillo arriba pasillo abajo. Hoy emprendo el Camino Libre. GRACIAS a todos por acompañarme. ❤

#esgritos