GRITAR

Por la impotencia. Por el dolor. Por la tristeza.

Por todas las cosas que nunca tuviste que soportar.

Por quien creías que eras y nunca fuiste.

Por todos los nudos por desatar.

Por cada pinchazo sentido. Por cada gemido.

Por todo aquello que diste a fondo perdido. De corazón, directo al olvido.

Por el dolor compartido y no reconocido.

Por el rechazo, el menosprecio y la manipulación.

Por la autoexigencia aprendida. Por la frustración.

Por los ecos que siguen haciendo mella en lo más profundo de tu corazón.

Por la injusticia. Por la locura perdida. Por la sumisión.

Por cada una de las renuncias que nunca elegiste.

Por las personas que no mereciste.

La solución a lo indescriptible es GRITAR.

POR LO QUE ENTONCES CREÍSTE.

POR LO QUE NUNCA ESCRIBISTE.

POR LO QUE TOCABA Y NUNCA EXIGISTE.

Y VOMITAR.

Devolver todo aquello que nunca debiste aceptar.

Reconocer que no es tuyo. Que no te corresponde. Quitártelo de encima. Morir un poco más.

Renunciar. A todo lo que te pudo matar. Decirte ya basta. Lanzarlo al vacío. Y saltar detrás. Sin olvidar cuánto te ayuda GRITAR.

GRITAR POR TODAS LAS VECES QUE TE OBLIGASTE A CALLAR.

POR LO QUE ESCRIBES Y NO PUBLICAS.

POR SER COHERENTE CON LO QUE REIVINDICAS.

¡JODER! POR
NE
CE
SI
DAD.

GRITAR POR LOS HUEVOS DE SUBIR ESTA FOTO. PORQUE NO TE MERECES UN CORAZÓN ROTO.

VACIARTE. EXTINGUIRTE. RECOMPONERTE. Y RESPIRAR.

Gritar tantas veces como haga falta solo por atreverte. Por saberte libre. Y por reconocerte.

Cuando no sepas decirlo, GRÍTALO. Pero no te lo quedes.

#esgritos

Elijo el camino

Si tengo que quedarme con algo…,

… me quedo con que respiro.

Con las ilusiones. Con los retos, siempre superados. Con todos y cada uno de los pasos de mi camino.

Me quedo con los amaneceres, con las idas y vueltas paralelas al tren. Con los faros, las estrellas y las noches en vela. Con esas ganas tranquilas de volverme a ver.

Me quedo con las playas salvajes, con las tardes de oleaje y los silencios que hablan. Me quedo en los puertos, con las gaviotas, en la orilla. En el océano y en el mar.

Me quedo con todas las veces en que sentí que fallé. Porque por todas ellas aún fue más bonito perdonarme después.

Me quedo con el amor infinito, la incondicionalidad y el sacrificio. Con la lealtad de quien no tenía por qué quedarse y lo hizo. Porque ya se había ido y volvió. Por su calor, su mirada y su nobleza de corazón.

Me quedo con quien no quise que estuviera y estuvo. Con haber aprendido a dejarme querer. Con un amor que desde ese lado nunca experimentaré.

Me quedo con el refugio que se me brindó cuando la tierra se abrió bajo mis pies. Con el cuidado de quien mejor me conoce y me lo da todo sin dejar de ser él.

Me quedo con todas las llamas que me alumbraron, con las manos que me tendieron y con las fuerzas que me sostuvieron. Me quedo con todo lo que me hizo daño porque solo entonces sané.

Me quedo conmigo, por ser lo más fuerte e increíble que he conocido.

Y me quedo contigo. Por haber aparecido y haberme invitado a volver a creer. Por acogerme y comprenderme como yo aún no sé hacer.

Si tengo que quedarme con algo, elijo el camino. Y elijo seguir caminando conmigo, siempre, hasta el atardecer.

#esgritos

Por ti

Por ti.

Porque nadie entenderá quién eres ni lo que significas para mí.

Que uno puede hacer el camino más largo y difícil sin cambiar de lugar.

Que mirar a la muerte a los ojos y renunciar a tenerte es lo más duro que he vivido jamás.

Porque llegaste sin avisar cuando más me hacías falta… y aquí estás.

Aquí estamos. Otra vez. Como si el tiempo se hubiese congelado y no hubiese un ayer.

Como si el mañana quedara demasiado lejos como para poderlo ver.

Como si nada hubiese pasado, y a la vez…

Por todos los gritos ahogados, las lágrimas encharcadas y los abrazos que nunca te daré…

Por todas las lecciones de vida que nos quedan por aprender…

Por todos y cada uno de los caminos que quedan por recorrer…

Y a la vez…

Por todas las veces en que dudaron de ti y de lo que podías ser.

Por todos los reproches, todos los insultos y las envidias que despertaste siempre sin querer…

Por todos aquellos que nunca creyeron en lo que ES.

Hoy sigues caminando, me llevas de la mano y ya no tengo miedo porque sé…

… que tú fuiste el principio y serás siempre el fin.

… que no hay nada que deba hacer.

… que mientras esté contigo no hay dudas ni miedos porque tú siempre sabes el qué.

… que todo lo que me llegue de tu mano estará siempre bien.

Porque tú me enseñaste

a confiar
a creer
a amar
a saberme lo suficientemente fuerte para volver a andar
a abrirme a la vida como nunca jamás

Porque contigo VIVO.

Porque yo DECIDO.

Porque aquí SIGO.

Y porque sigo CONTIGO.

Porque llevo dos copas de vino. Si no, jamás me atrevería a publicar esto aquí.

Camina contigo siempre. Que yo caminaré por ti.

#esgritos

Te recuerdo así

Te recuerdo así.

Árido. Abrupto.

Seco. Sin escrúpulos.

Directo. A lo tuyo.

Levantando polvo. Ensuciando el mundo.

Invitando a un rumbo que ni tú sabías seguir.

Despistando. Jugando. A adivinar el sentido. A las contraindicaciones. A los tiempos muertos. Perdidos.

Te recuerdo como si fuera ayer. Como lo que un día fui.

Un camino al abismo.

Una cuesta infinita.

Una caída libre.

Un directo sin guantes.

Un duelo por mí.

Te recuerdo y me sale odiarte. Gritarte que no me llevaste a ninguna parte. O a ningún lugar al que quisiera ir.

Te maldigo y me odio. Por haberme resistido a amarte. Por no entender que tenía que pasarte. Que tenía que pasar por ti.

Para sentir. Para entender. Para vivir.

Para morir y renacer luego.

Para aprender a agradecer que sigo aquí.



Te recuerdo y ya no quiero soltarte. No puedo. Porque formas parte de mí.

Sin ti no sería hoy así. Por difícil que hayas sido. Por lo duro. Por lo temido.

Precisamente por eso te doy las gracias. Porque gracias a ti, hoy camino conmigo. Y camino por ti.

#esgritos

Cómo decírtelo

Cómo decírtelo con palabras tan gastadas:

«Por favor».
«Quédate».
«Te quiero».
«Gracias».

No es justo. No bastan.

Si pudieras responderme, me dirías: «No hace falta». Y tendrías razón.

Tanta como cuando me dijiste: «Se acabó». Sin rencor; sin odio. Con todo ese amor que no sé de dónde sacas.

No sé quién sintió más dolor, si tú o yo. Por suerte, no nos enteramos.

Me dijeron que te sacaron. Que ya no ibas a volver.

Lo sé: fui yo quien lo consintió.

Lo siento: no supe defenderte.

Me odio: te ataqué yo.

Aun así, solo supiste quererme. Darlo todo. Cuando ya no había opción.

Al final tuviste que irte. Pero antes hicimos las paces.

«Ríndeme homenaje», me imploraste.

«Dime cómo», rogué yo.

«Por todo el que ya nunca daremos juntos…, sé amor».



Cómo contarte que nunca he dado tanta vida. Aunque ya no lo pueda sentir.

Cómo explicarte que sigues conmigo aunque ya no estés en mí.

Cómo decirte que si hoy todo tiene sentido es por y para ti.

Por eso camino conmigo. Para contártelo.

Por los que ya no podrán ni pudieron. Cada vez que uno se va, algo de mí va detrás.

Por los que saben de lo que hablo. Porque sin ellos no lo habría logrado.

Para cumplir lo que te prometí. El día que me pregunten cómo, solo daré una pista:

«Camina contigo. ¡Haz el click!».

#esgritos #GRACIAS

La fuente

Hay un vacío que nunca se llena.

No puede señalarse. Pero se siente. En el pecho. En la garganta.

Es el vacío de lo que nunca sentiste porque no se te dio. El de lo que reprimiste porque cuando lo diste no se aceptó.

Es un vacío que te absorbe el alma. Como un agujero negro que nunca se sacia.

Luego hay otro vacío. Está en las entrañas.

Ese puede señalarse. Pero no todos lo sienten. Es una herida abierta, y no sabes cómo cerrarla.

Hay vacíos que nunca se llenan, y menos aún a la fuerza.

Hay vacíos que son ausencias. De ti mismo. De tu esencia.

Hay un vacío, uno, que en realidad está lleno. De abundancia. De presencia.

Lo sientes vacío porque se llena al dar. Cuanto más das, más eres. Cuanto más eres, más tienes por dar.

Hay un vacío que solo sientes cuando no estás contigo. Cuando caminas solo. Cuando te das por perdido.

Y luego hay una fuente.

Hay una fuente de amor inagotable que te brota de dentro. Y te ayuda a encontrarte.

Cuando bebes de ella, lo sientes todo:

Lo que te negaron.
Lo que te negaste.
Lo que te hicieron creer que no merecías.
Todas las veces que te castigaste.

Es la fuente que sacia todas las sedes. Es la fuente de los amaneceres.

Por beber de ella, te vas al fin del mundo. Una vez. Dos veces. Del derecho y del revés. Y bebes.

Bebes hasta emborracharte. De océano en la playa. De felicidad en tus lágrimas.

Entonces solo quieres beber. Beberte sin esperar a tener sed. Acudir a la fuente una y otra vez.

Y te prometes beber y ofrecer lo que en realidad eres, y lo que mereces: autenticidad, integridad. Ser.

Hay un vacío que se desvanece cuando lo reconoces. Cuando lo aceptas. Cuando lo integras.

Hay un vacío que nunca se llena porque no existe. Como un fantasma, solo está en tu cabeza.

#esgritos

Un día

Un día llegas. Sin que lo decidieras. Aunque nadie haya ido a buscarte. Y te quedas.

Ríes, lloras, descubres, exploras, creas. Sientes. Aprendes a comunicarte. Creces.

Un día ya andas. Al otro, vas en bicicleta. Te sacas el carné. Te vas a vivir fuera.

Un día te das cuenta de que eres una farsa. De que ya no te cuelas. De que no te recuerdas. De que te haces mucha falta.

Un día decides. Que ya basta. Te pesa la vida. ¿Para qué te engañas?

Un día te plantas. Te rindes. Te lanzas. Al otro, lo asumes: sin ti no hay nada.

Un día te pierdes. Te hundes. Te largas.

Una noche, te matas.

Escarbas, escarbas, escarbas. Cavas tu propia tumba. Te tiras dentro. Casi no respiras. Te asfixias. Hasta que un día… te salvas.

Al otro, escupes. La tierra, el vacío, la nada. Toda la mierda que llevas dentro. Esa que nunca sacas.

Un día enfermas tanto que casi no lo cuentas. Entiendes que tu cuerpo te habla. Que te está gritando. Y lo haces a la fuerza, pero paras.

Un día descubres que las heridas más graves no dejan cicatriz. Pero te marcan el alma. Al otro te das cuenta de que no eres culpable de nada.

Un día firmas una despedida para seguir viva. Y no sabes cómo, pero te das a luz.

Un día te amas.

Un día, de repente, llegas por enésima vez a Santiago sin moverte de esa cama. Otro, al bañarte en la playa. Otro, al desinfectarte las heridas. Otro, al sentirte AGRADECIDA.

Un día, todo cobra el sentido que parecía perdido.

Un día, tu mundo encaja. Porque nunca hubo piezas. Porque nunca fue un puzle. Porque donde veías un rompecabezas solo había un mapa.

Un día comprendes con el corazón que ser feliz no es una opción: es lo que te llama.

Un día respondes a esa llamada.

Un día dices sí y sucede la magia. Al otro, un clic te cambia la vida. El Camino sigue dándote lo que necesitas. Y no lo cambias por nada.

Un día no hay más días. Un día es el día. Y ese día siempre es hoy.

Ese día te dices: «Bienvenida».

Eres tú. Te esperabas.

#GRACIAS

#esgritos

Hay un amigo en mí

Ni has hecho nada mal.
Ni estás huyendo todo el tiempo.
Ni tienes la culpa de nada.
Ni estás desesperada.
Ni eres la reina del drama.
Ni la reina del postureo.
Ni mierdas de esas que a veces te cuentas.

Ya basta.

Hay un amigo en ti. Del enemigo ya no queda nada.
Solo recuerdos. Fantasmas. Que de vez en cuando asoman y te recuerdan lo que un día casi te mata. Ni siquiera te mataste tú. Dejaste que te mataran. Y luego te recompusiste. Desde entonces, siempre pasan cosas Y NUNCA PASA NADA.

A ti, que probablemente sigues leyéndome, porque te conozco: te odio por cómo me hiciste sentir, por quien fui contigo, o peor aún, por quien dejé de ser para mí. Sí, te guardo rencor. Es lo único en lo que te doy la razón. Pero sé que algún día, pronto, te abrazaré virtualmente y me despediré de ti para siempre. Si queda una sola célula maligna en mi cuerpo, estoy segura de que lleva tu nombre. Pero ya no se reproducirá. Lo sé tan bien como supe que saldría de esta. Porque lo decidí. Porque, me guste o no, soy pura fuerza. Porque sin mí ya no puedo vivir.

A ti, que también me lees, aunque parezca que no te conozco: lo creas o no, ya lo sé todo de ti. Por lo menos, todo lo que necesito saber para estar segura de que es contigo con quien soy feliz. Incluso ahora, sí. A pesar de todas mis mierdas. Parecerá igual de increíble, pero he sido muy feliz en circunstancias infinitamente más adversas. Es difícil de describir.

No voy a esperarte. No hay nada que esperar cuando ha llegado ya. Simplemente, voy a seguir caminando sabiendo que en algún momento me alcanzarás. Y el camino recorrido lo compartiré contigo. Y el que quede por recorrer, lo emprenderemos sin mirar atrás. Porque ya no habrá sótanos, ni cajas, ni puertas atrancadas ni hostias. Porque nos habremos elegido. A nosotros mismos. Y habremos dejado de resistirnos a lo que en el fondo sabemos que merecemos, que es la verdadera felicidad: la de la coherencia interna y la autenticidad.

El amor propio nos hará libres. Entender que ya está en nosotros es el primer paso hacia la libertad. Un día te abrazarás tan fuerte que ya nunca podrás caerte. Hasta entonces, déjate abrazar y sigue caminando siempre. Hasta recordar.

#esgritos