La ola y el mar

Ponerse al servicio de lo vivido, especialmente cuando es traumático, se convierte muchas veces en el sentido que permite la remisión. Poder contarlo y compartir lo que se ha aprendido puede vivirse, entonces, como una misión o una maldición. Hasta que entiendes que poder decidirlo es una mera ilusión.

Vivir no es gratis, aunque no tenga precio. Subirse a la vida, aun sin haberlo elegido, implica formar parte de una fascinante red de energía que va y vuelve sin descanso, porque la vida es movimiento, y si algún sentido tiene —diría— es ser expresado. Un movimiento a menudo imperceptible: uno puede estar sentado y vibrar a la velocidad del rayo. Nada escapa, sin embargo, al sentido innato del corazón, que pese a los ridículos intentos por acallarlo siempre busca latir bien alto y acompasarse con otros de igual condición.

Vivir no es gratis, decía, porque la vida no te crea por amor al arte. O más bien sí, y lo que quiere es que la dejes modelarte y asumas tu parte: ser su canal. Porque estamos aquí para eso y ya está. Por eso nada, nada, nada es tan grave como haber olvidado esa verdad esencial. Esa herida que un día te impulsó a alejarte es la única que se puede sanar, porque es la que tira de todas las demás. El arte es lograrlo y honrar lo andado con la misma belleza que el camino te brinda, y que tan difícil es de explicar. Algo parecido a llegar a Santiago… en toda su eternidad.

Y mientras recuerdas verdades, no olvidas, pero empiezas a transformar todas las mentiras que tuviste que derribar. Porque era eso o no poder respirar. Y transformas también el impulso de desmentirlas, porque entiendes que ese camino de sabiduría y belleza infinitas es un regalo para cada cual. Así que sigues andando, pero a otro paso. La prisa ha desaparecido y ya no hay donde llegar: precisamente por eso disfrutas del caminar.

Y mientras caminas, ni te alejas ni te acercas: ahora tú eres tu punto de referencia, y en qué dirección vaya el mundo da igual. Ni siquiera vas a contracorriente porque de modas la vida no entiende: lo auténtico es excepcional.

Y poco a poco te desvaneces en beneficio de tu verdad, que expresa lo que has sido siempre: la ola… y el mar.

#esgritos