Caminar al revés

Hoy hace un año que cogí ese tren. Ese al que te subes una sola vez en la vida: el tren de Irte para No Volver.

Salí de Mataró, que es donde estoy hoy. Y efectivamente, no he vuelto. He venido. Por el camino, me he enterrado, me he matado y lo que parecía imposible: me he parido. Para conseguirlo, NADA me ha ayudado más que caminar «al revés»… conmigo.

En el #caminoinverso, de Santiago a Fisterra, Muxía y Mataró, me crucé con muchos más peregrinos que en mi primer camino. Y las lecciones que aprendí de ellos no fueron menos. Entre otras, sus reacciones al encontrarse a una peregrina «volviendo»:

«¡¡Santiago es por allí!!».

«¿Te has perdido?».

«¿Voy bien yo?».

«¿Te encuentras bien?».

«¿Te has dejado algo? Porque en la ermita de… hemos encontrado…».

«¿¡¡Vas de vuelta!!? ¡¡Bravo!!».

«¿Te lo has repensado?».

Y una, la más frecuente:

«¿¿Vas hacia atrás??».

Mi respuesta, invariablemente, un risueño «¡Buen Camino!». Y ante esta última, siempre: «Voy hacia delante igualmente, solo que en otro sentido».

Recuerdo, como si fuera ayer, la impresión que yo misma me llevé al encontrarme, a las pocas etapas de mi primer camino, a un peregrino de cara. Era francés y «volvía andando a casa». Aquella fue sin duda una de las primeras hendiduras que la aventura de mi vida me iba a regalar, de las que te invitan a replantearte entera sin que haya vuelta atrás. Todas las posteriores son imposibles de enumerar.

Un año después, y #caminoadverso mediante, soy yo la que me pregunto: «¿Cómo lo he conseguido?». No el haber caminado, sino el no haberme rendido. La respuesta aún no la tengo muy clara, pero ahí es mi mente la que habla. En mi corazón y en mi alma, TODO tiene sentido.

Vosotros también se lo dais, porque me acompañáis, y por eso quiero compartirlo. En breve, en mi página web, en @miriamlopez.es y en el @clickamino. Los 🦄 unicornios 🦄… solo son el principio 😉.

GRACIAS a todos por seguir caminando conmigo ❤.

#esgritos

Dejar a alguien

«¿Cómo puedes dejar a alguien si nunca lo has tenido?».

En el Camino se dan encuentros de todo tipo, que en cualquier caso comparten una bendición: cada uno es consciente de que está de paso. De que igual hoy nos vemos y mañana no. Y es una bendición porque las relaciones que se dan se viven sin máscaras y totalmente en presente: se sabe que ese es, quizá, el único momento que se compartirá.

Mientras caminas saludas a decenas de peregrinos. Pero solo unos pocos te acompañarán. Unas horas; varios días; puede que incluso semanas. Sea como sea, aparecen cuando hace falta. Siempre hay algo que aprender y otro tanto que enseñar en ese momento preciso. Forma parte de la magia; no se puede explicar.

La lección que uno suele llevarse es grande: que al final caminamos siempre con nosotros mismos, y que los demás solo están ahí para sumar. El resultado son, aunque más o menos efímeras, relaciones en las que nos permitimos mostrarnos tal cual. Y en las que inesperadamente te encuentras con ese extraño o extraña como si estuvieras en casa. Quizá porque el extraño o la extraña habitualmente eres tú al no dejarte llevar.

A veces basta compartir una tarde, una lluvia, unos acordes o una playa para rencontrarse con uno mismo a través de otro. Y lo mejor es que te despides sin dramas, sabiendo que el Camino sigue y que te brindará cada vez más momentos así. En definitiva, contigo; para ti.

Yo también dudo que se pueda dejar a alguien por la lógica aplastante de que no es posible tenerlo antes. Pero sé que se puede dejar huella en los demás, y que al final somos el camino que recorremos y por el que invitamos a pasar.

(Thanks again, A. 🙏🙃).

#esgritos