GRACIAS (III)

GRACIAS por RESPETARNOS. Por haber aprendido a RESPETAR nuestros procesos, nuestros duelos y nuestros ritmos. Gracias por adaptarnos a ellos en lugar de intentar cambiarlos.
GRACIAS por dejar de resistirte y de hacerte de año.
GRACIAS por darte cuenta de que nunca temimos al error, sino a quienes éramos al juzgarnos.
GRACIAS por abrazar a esa parte de ti. GRACIAS por abrazarme.
GRACIAS por brindarnos compañeros de camino realmente EXTRAORDINARIOS.

GRACIAS, infinitas y eternas GRACIAS por ser tú. Por ser yo. Por ser quienes somos. E ir de la mano.
GRACIAS por agradecernos por fin todo esto. Gracias de antemano por seguir haciéndolo.
GRACIAS por habernos llevado a recorrer el camino de nuestra vida. GRACIAS por habérnoslo REGALADO.



GRACIAS por publicar esto más de un año después, escrito aún sin saber todo lo que habría que agradecer, porque significa que seguimos andando.

#esgritos

GRACIAS (II)

GRACIAS por permitirte ser tú. Por disfrutar de que lo seamos.
GRACIAS por escucharte, por escucharme, por abrirte, por ser.
GRACIAS por haberte atrevido. A TODO.
GRACIAS por haberte alejado.
GRACIAS por haber tenido los huevos de decir: «Me cansé».
GRACIAS por este cambio.
GRACIAS por todas las consecuencias.
GRACIAS por haberlo aprendido todo de ellas.
GRACIAS por volver a soñar.
GRACIAS por habernos puesto de una vez en primer lugar.
GRACIAS por amarnos y amar de verdad.
GRACIAS por dejar de sentirte culpable.
GRACIAS por hacer de nuestra vida, sencillamente, una aventura increíble que merece ser vivida.
GRACIAS por aprender a soltar.
GRACIAS por aceptarte. Por aceptarnos. Gracias también por reconocer que aún hay cosas que nos cuestan, pero que paso a paso logramos.

#esgritos

GRACIAS (I)

GRACIAS por hacerme tan inmensamente FELIZ.
GRACIAS por brindarme esta inconmensurable experiencia de VIDA.
GRACIAS por haber nacido, por haber crecido, por haberme alcanzado.
GRACIAS por haberte tendido siempre la otra mano.
GRACIAS por haberla tomado.
GRACIAS por ser una superviviente.
GRACIAS por inspirarme, por ser mi compañera de camino infatigable, por seguir SIEMPRE ADELANTE.
GRACIAS por enfrentarte al calor, al frío, a la lluvia, a la nieve y a la tormenta, al viento y al desierto, a la humedad y a la niebla.
GRACIAS por no detenerte nunca. Por ser aún más fuerte en la adversidad.
GRACIAS por crecer tanto.
GRACIAS por ver ese muro tan grueso y echarlo abajo.
GRACIAS por mostrarme de nuevo la luz.
GRACIAS por ser una pedazo de currante.
GRACIAS por hacerlo todo hasta por amor al arte.
GRACIAS por tu inagotable energía.
GRACIAS por enseñarme a confiar CADA DÍA.

#esgritos

Cómo decírtelo

Cómo decírtelo con palabras tan gastadas:

«Por favor».
«Quédate».
«Te quiero».
«Gracias».

No es justo. No bastan.

Si pudieras responderme, me dirías: «No hace falta». Y tendrías razón.

Tanta como cuando me dijiste: «Se acabó». Sin rencor; sin odio. Con todo ese amor que no sé de dónde sacas.

No sé quién sintió más dolor, si tú o yo. Por suerte, no nos enteramos.

Me dijeron que te sacaron. Que ya no ibas a volver.

Lo sé: fui yo quien lo consintió.

Lo siento: no supe defenderte.

Me odio: te ataqué yo.

Aun así, solo supiste quererme. Darlo todo. Cuando ya no había opción.

Al final tuviste que irte. Pero antes hicimos las paces.

«Ríndeme homenaje», me imploraste.

«Dime cómo», rogué yo.

«Por todo el que ya nunca daremos juntos…, sé amor».



Cómo contarte que nunca he dado tanta vida. Aunque ya no lo pueda sentir.

Cómo explicarte que sigues conmigo aunque ya no estés en mí.

Cómo decirte que si hoy todo tiene sentido es por y para ti.

Por eso camino conmigo. Para contártelo.

Por los que ya no podrán ni pudieron. Cada vez que uno se va, algo de mí va detrás.

Por los que saben de lo que hablo. Porque sin ellos no lo habría logrado.

Para cumplir lo que te prometí. El día que me pregunten cómo, solo daré una pista:

«Camina contigo. ¡Haz el click!».

#esgritos #GRACIAS

Un día

Un día llegas. Sin que lo decidieras. Aunque nadie haya ido a buscarte. Y te quedas.

Ríes, lloras, descubres, exploras, creas. Sientes. Aprendes a comunicarte. Creces.

Un día ya andas. Al otro, vas en bicicleta. Te sacas el carné. Te vas a vivir fuera.

Un día te das cuenta de que eres una farsa. De que ya no te cuelas. De que no te recuerdas. De que te haces mucha falta.

Un día decides. Que ya basta. Te pesa la vida. ¿Para qué te engañas?

Un día te plantas. Te rindes. Te lanzas. Al otro, lo asumes: sin ti no hay nada.

Un día te pierdes. Te hundes. Te largas.

Una noche, te matas.

Escarbas, escarbas, escarbas. Cavas tu propia tumba. Te tiras dentro. Casi no respiras. Te asfixias. Hasta que un día… te salvas.

Al otro, escupes. La tierra, el vacío, la nada. Toda la mierda que llevas dentro. Esa que nunca sacas.

Un día enfermas tanto que casi no lo cuentas. Entiendes que tu cuerpo te habla. Que te está gritando. Y lo haces a la fuerza, pero paras.

Un día descubres que las heridas más graves no dejan cicatriz. Pero te marcan el alma. Al otro te das cuenta de que no eres culpable de nada.

Un día firmas una despedida para seguir viva. Y no sabes cómo, pero te das a luz.

Un día te amas.

Un día, de repente, llegas por enésima vez a Santiago sin moverte de esa cama. Otro, al bañarte en la playa. Otro, al desinfectarte las heridas. Otro, al sentirte AGRADECIDA.

Un día, todo cobra el sentido que parecía perdido.

Un día, tu mundo encaja. Porque nunca hubo piezas. Porque nunca fue un puzle. Porque donde veías un rompecabezas solo había un mapa.

Un día comprendes con el corazón que ser feliz no es una opción: es lo que te llama.

Un día respondes a esa llamada.

Un día dices sí y sucede la magia. Al otro, un clic te cambia la vida. El Camino sigue dándote lo que necesitas. Y no lo cambias por nada.

Un día no hay más días. Un día es el día. Y ese día siempre es hoy.

Ese día te dices: «Bienvenida».

Eres tú. Te esperabas.

#GRACIAS

#esgritos